Redacción del contrato de alquiler de vivienda

¿Qué tengo que tener en cuenta al redactar un contrato de alquiler?

Un contrato de alquiler (arrendamiento) es un acuerdo de voluntades entre el propietario de un inmueble (arrendador) y quien lo va a utilizar de forma temporal como inquilino (arrendatario). Este documento debe redactarse específicamente adaptado a la las características del inmueble y del inquilino, buscando como prioridad la protección y seguridad jurídica del propietario, exigiendo las garantías necesarias en cada caso y respetando el equilibrio entre las partes.

Es necesario tomar todas las precauciones de forma previa a la firma, dado que este documento entre partes es el que determinará cómo pueden afrontarse todas las situaciones que se den durante la vigencia del alquiler.

No conviene emplear formularios o contratos “prestados”, si no somos capaces de adaptarlos a la relación que pretendemos regular.

No tiene porqué ser un documento muy extenso, sino regular con precisión y exactitud cómo queremos que se desarrolle la relación entre el arrendador y el arrendatario, siempre dentro de los límites establecidos por la Ley de Arrendamientos Urbanos, sin dejar cabos sueltos que con posterioridad pueden ser causa de problemas no deseados.

¿Qué plazos tiene un contrato de alquiler?

La duración del contrato debe ser determinada, debiendo expresarse el plazo con total claridad.

Del mismo modo, deben determinarse las prórrogas, periodos de preaviso o los supuestos especiales de finalización, debiendo manejarse todos estos plazos con especial cuidado para evitar problemas y consecuencias no deseadas.

Para ello, realizamos una agenda del contrato con la que controlamos y gestionamos los vencimientos y plazos, ocupándonos de las notificaciones de actualización de rentas, vencimientos, etc.

¿Cómo se detalla el estado de la vivienda?

Realizamos una descripción detallada del inmueble y, en caso de que se entregue amueblado o semi-amueblado, un inventario con fotografías en las que se perciba claramente el estado de la vivienda y su contenido. Esto es necesario de cara a la devolución de la fianza del alquiler una vez finalizado el contrato, para que se pueda determinar si se ha producido un deterioro por parte del inquilino.